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Revuelta: piezas textiles para habitar el arte

13 ago
5 min de lectura

Desde sus orígenes los tapices y las alfombras cumplían la función de proteger del frío, con el tiempo se convirtieron en piezas de arte. Para la cultura moderna adentrarse en un espacio donde hay una alfombra o un tapiz artesanal es una experiencia en sí misma. Cada hilo, cada color, cuentan una historia, un estilo, una elección artística, no es solo cuestión de decoración.

Fiorella Amato  explora el color, las texturas y el trabajo manual para crear piezas que buscan integrarse a la identidad de cada espacio.

Revuelta, su marca,  nació hace aproximadamente tres años a partir de una necesidad bastante esencial: crear.

Encontró en el trabajo manual una forma de acercarse a un territorio que durante mucho tiempo había sentido lejano: “Revuelta surge un poco de la necesidad de crear y de sentirme conectada con el arte”. Una búsqueda que también estuvo acompañada por el deseo de alejarse de una rutina de trabajo en relación de dependencia y encontrar una manera diferente de llevar el día a día,  con más espacio para la experimentación y el disfrute.


Aunque hoy las alfombras y los tapices son uno de los elementos más reconocibles de la marca, no comenzó exactamente ahí. Los primeros trabajos de Fiorella estuvieron vinculados al punch needle, también conocido como “bordado chino” una técnica de bordado manual. Con el tiempo empezó a experimentar con el tufting, una herramienta que le permitió trasladar sus diseños a otra escala y desarrollar alfombras y tapices de mayor tamaño. La transformación de la técnica también fue ampliando el universo del proyecto. Porque para ella una alfombra no termina de existir cuando sale del taller. Su sentido aparece, cuando comienza a relacionarse con el entorno.



 Piezas que encuentran su lugar


Una gran parte de los trabajos se realizan a pedido. Fiorella suele comenzar a crear desde referencias, colores, imágenes o ideas que le acercan quienes buscan una pieza. A partir de ese intercambio empieza un proceso de interpretación: entender no solamente qué objeto quiere esa persona, sino también dónde va a estar y qué identidad tiene el espacio que lo va a recibir. Aunque ocasionalmente desarrolla pequeñas cápsulas y piezas propias, su interés está especialmente puesto en esa posibilidad de trabajar sobre diseños personalizados.

La razón parece sencilla, pero atraviesa buena parte de la filosofía de Revuelta: “los objetos también participan de la manera en que construimos los lugares que habitamos”. No veo mis piezas como productos y tampoco quiero que las cosas que hago sean solamente objetos deco”, en sus palabras. Una alfombra puede ocupar el centro de un living, acompañar el recorrido de un dormitorio o aparecer en una pared transformada en tapiz. Independientemente de su función, va a convivir diariamente con alguien. Esa conciencia sobre el destino de cada pieza introduce también cierta responsabilidad en el proceso.

Para Fiorella existe una carga emocional en los objetos hechos a mano. Algo de aquello que está atravesando a quien crea inevitablemente permanece en lo que produce. Por eso sus trabajos se acercan más a la idea de una pieza artística que a la de un objeto decorativo producido de manera aislada.


 Del dibujo a la materia


El proceso detrás de cada alfombra comienza mucho antes de tocar la lana.

Primero aparece una idea. Puede surgir de una referencia compartida por un cliente o de una imagen que despierta alguna curiosidad. Entre sus influencias destaca principalmente el mundo del tatuaje para inspirarse. Encuentra algo interesante en la posibilidad de trasladar una imagen entre soportes: un dibujo pensado para el cuerpo puede convertirse en una ilustración, una alfombra, un tapiz o incluso un pequeño objeto. La escala y el material cambia, pero permanece cierta potencia visual.


Una vez definido el diseño comienza el trabajo físico. La tela se tensa cuidadosamente sobre un bastidor y el dibujo se traslada a esa superficie. Después empieza el proceso de tufting, donde los colores y las formas comienzan finalmente a adquirir volumen a través de la lana. Terminada esta instancia, la pieza se pega mientras todavía permanece montada sobre el bastidor. Luego se retira y comienza uno de los momentos de mayor más disfrute: el esquilado. Es allí donde la superficie se define. La lana se corta, se empareja y se trabaja hasta conseguir diferentes alturas, bordes y relieves. Un proceso que compara con esculpir. “Para mí es como esculpir una obra. Es el momento de darle la última personalidad al objeto que hice”. En esa última intervención aparece algo fundamental dentro de Revuelta: la textura no es solamente una consecuencia de la técnica, sino una herramienta expresiva. El volumen, la dirección de la fibra y las terminaciones también construyen el dibujo.



Su taller se encuentra en Centro Studio,  un espacio compartido junto a un colectivo de  artistas de distintas disciplinas, ubicado en el barrio porteño de Retiro.

En ese espacio conviven pintura, tatuaje y otras prácticas creativas, también se llevan a cabo exhibiciones de arte periódicamente. “Después de desarrollar durante mucho tiempo una búsqueda personal, trabajar rodeada de otras personas que entienden la práctica artística como parte natural de su vida cotidiana me abrió nuevas posibilidades de intercambio. Hay conversaciones, referencias que circulan y maneras diferentes de aproximarse a una misma pregunta creativa. También comenzaron a aparecer colaboraciones.” Esta forma colectiva de trabajar parece dialogar especialmente bien con una marca que nunca buscó definirse a partir de una única disciplina.



Más allá de las alfombras


Cuando Fiorella piensa en el futuro de Revuelta, aparece reiteradamente una idea: no quiere encasillar el proyecto.

Hoy su trabajo está profundamente vinculado a las alfombras, pero su interés es más amplio,  pensar en los hogares, en los objetos que elegimos para rodearnos y en la manera en que cada decisión construye lentamente la identidad de un espacio.

“Me importa la forma en la que se habita y se ve un lugar”.

Por eso, uno de los próximos pasos apunta a acercarse cada vez más al universo del interiorismo y la arquitectura, trabajando junto a profesionales y desarrollando piezas específicamente pensadas para determinados proyectos.  También hay una intención de continuar explorando colaboraciones con otras disciplinas artísticas y de permitir que la marca se transforme a medida que aparecen nuevos materiales, soportes e intereses.

Quizás allí esté una de las características más interesantes de Revuelta: no pensar la alfombra como el punto final, sino como uno de los posibles territorios desde donde investigar. Porque cuando un objeto fue pensado para un espacio en particular, trabajado lentamente con las manos y construido a partir de una historia, comienza a ocupar otro lugar. Las alfombras y tapices ya no se crean solo para protegernos del frío, ahora  forman parte de la manera en que ese lugar se habita. 


Fotografías y texto por Candelaria Gualda


 
 
 

2 comentarios


Fantástico. Darle sentido a los textiles desde lo cotidiano. Vivirlos a diario. Felicitaciones, excelente propuesta

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Hermoso verte crecer junto a RVL💜

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